La Historia del Cine: La Llegada del Cine Digital (14/15) –

See on Scoop.itNo es solo una película

Serie basada y centrada en la particular visión de la historia del cine del crítico británico Mark Cousins, que ya había plasmado anteriormente en un ensayo del mismo nombre. La serie de historia del cine más ambiciosa realizada hasta el momento.

Jorge Miguel Sandoval‘s insight:

"LA HISTORIA DEL CINE Y UN EJEMPLO DE SUEÑO, POR SI ACASO" ¿Todo el cine nació de un sueño? ¿Son realidades retratadas? ¿Cambia la postura de la gente al saberse frente a una cámara? ¿Cómo se despierta de un sueño filmado? Para conocer las respuestas bastaría con tener de cerca una serie documental sobre el cine, pero para entender los mundos paralelos que nos lleva el análisis será mejor que me centre en una película simple; una película que por mucho, no está catalogada en las top list de la historia, pero que funciona para conocer la magia del cine y sin hacer uso de Méliès; cosa no menor en este nuevo mundo de lugares ("googleados") comunes. Así entonces, se parte de decir que: el cine es sueño, pero el sueño no es cine. En el juego de palabras se pierde la emoción. Muchos espectadores creen que la fórmula está escrita y llegan a las salas para adivinar finales. Las vueltas de tuerca hacen magia pero a veces esta tiene que ser hecha por los realizadores. Se trata de crear una atmósfera; de hacer cine. Si entendemos a cualquier personaje, al arquetipo, es posible que entendamos la locura inmersa en los sueños de los cineastas. Me centraré en un ejemplo. El universo onírico tiene más tela que la realidad. Aún así, son pocas las películas que lo tratan, quizá por la peligrosidad que conlleva el dar testimonio de un tema que a pesar de pasar como general, es lo más personal que puede existir. Me vienen entonces  a la mente un par de producciones de los Estados Unidos (para no enlistar de a poco las películas que existen en todo el mundo) como “Más allá de los sueños” de Vincent Ward (en un plano de universo paralelo) o “Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos” de Michel Gondry. De Europa mencionaré “Abre los Ojos” de Amenábar y “La Ciencia del Sueño” de Gondry también, las cuales han logrado tener un encanto digno, por supuesto, de un ensayo. El punto de encuentro entre esas ideas por plasmar, los arquetipos y las historias realizadas puede ser “Dulces Sueños” (USA, ALE, RU, 2007). Y digo que puede ser por la polaridad de críticas que le fueron dadas a esta obra de Jake Paltrow, desde Sundance hasta el menos visitado blog. La vida rutinaria lleva a Gary (Martin Freeman) a encerrarse en un sueño constante, diario, simple. Gary ha tenido ciertas señales de la vida que lo hacen llegar a la conclusión que los sueños son más importantes que lo que imagina, saliendo incluso del plano existencial: acumula tensión, imágenes cotidianas y sinrazones que salen a la luz (u oscuridad) del subconsciente. Gary tiene la fijación de una mujer, Anna (Penélope Cruz), nada raro cuando la profesión de ella es ser modelo y en el mundo real el consumismo es de lo único puro que existe. Aún así él se enamora en sueños y los compara con la fatalidad de su vida amorosa al lado de Dora (Gwyneth Paltrow), en una rutina por demás explicada. Hay diálogos que Woody Allen aprobaría sin volverse loco. Sueños que el mismo Gondry analizaría para dar su visto bueno. Diálogos y sueños muy lejos de la acción, de la aprobación general. Creo que para disfrutar cierto tipo de películas, es necesario tener algún tipo de coincidencia con el protagonista (situación inversa a la estructura del guión), porque si no, es muy posible que sea insoportable, casi somnífera. El motivo se da gracias a esa Anna intrascendente que sirve de pretexto para la anécdota y el discurso. Simple en el sueño y más aún en la “realidad” de esa ficción. La vida es una telaraña de sueños que denotan una posibilidad de redención y que rayan a veces en lo inusual, como si toda vida fuese una película. En la realidad es más difícil plasmar lo que se trabaja en la mente, más no imposible.  Es por eso que las adaptaciones de libros dependen del universo propio del director sin que alguien haya logrado aún hacerce explicar sobre la diferencia de discursos y la posibilidad de utilización de recursos en cada uno, tanto en cine como el literatura. No se pueden comparar. Aún así, entre sueños y suspiros, es probable que la vida sea tan variada, pero nunca tan personal ni tan compleja como un proceso de creación en el que hay que tomar de lo propio, pero también de lo ajeno, soñando una película y construyéndola junto a los responsables de cada departamento. Es un arte colectivo que nace de un sueño. Después de todo estamos vivos gracias al sueño de dos. Un ser humano es una materialización de sueños e incluso de pesadillas. El director de cine es un especialista en sueños pero tiene tantos trabajos por desarrollar e integrar que hace que sea el personaje más puesto en su realidad para la materialización. Dulces Sueños o como dice el título original del ejemplo: “The good night”; buena noche siempre y cuando los sueños sean importantes para su vida.  ¿Cómo soñar una película entonces? "La historia del Cine" de Cousins tiene la respuesta. Tal vez. Jorge Miguel Sandoval. Hacordia-Contenido Multimedia 2014; Latidos Films 2011.

See on www.teledocumentales.com

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